La transición del registro manual tradicional a los dispositivos de salud conectados ha redefinido la gestión de datos clínicos. Entre estas innovaciones, la báscula 4G, aprobada por la FDA, se erige como una herramienta fundamental para la monitorización remota de pacientes. Estos dispositivos no solo miden el peso; autentican, cifran y transmiten las constantes vitales directamente a las historias clínicas electrónicas (HCE) sin intervención manual. La seguridad clínica de este flujo de datos depende de una ingeniería rigurosa, protocolos de ciberseguridad y el cumplimiento normativo, que comienza en el hardware y se extiende hasta el almacenamiento en la nube.
06-23/2026

